jueves, 20 de mayo de 2010

LA RESPUESTA ADECUADA

Cuando Jesús hacía una pregunta, no era porque no supiera la respuesta. Puedes estar seguro que estaba haciendo una observación.

Jesús y Sus discípulos estaban en Cesarea de Filipo, lejos de su propio territorio. Era un lugar de idolatría y opresión un lugar amenazador tanto política como espiritualmente. En este ambiente, Jesús planteó dos preguntas importantes acerca de la percepción de Su identidad. No estaba interesado en Sus niveles de popularidad. Él quería que Sus seguidores estuvieran seguros acerca de Aquel a quien estaban siguiendo.
Hoy en día nuestra cultura es igual de hostil y opuesta a Jesús como en la época en la que por primera vez hizo la pregunta: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?» (Mt. 16:13). Al igual que en los días de Jesús, las personas ofrecen una larga lista de ideas inadecuadas e incorrectas acerca de Jesús, que van desde «simplemente un buen maestro» hasta «divisionista» e «intolerante».
La verdadera pregunta era y sigue siendo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mt. 16:15). Pedro declaró osadamente: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» (v.16). Jesús dijo que la exacta confesión de Pedro era producto de una profunda comprensión que le había sido dada por Dios y recibió bendición debido a su declaración (v.17).
Únete a Pedro confesando que Jesús es tu Salvador. Tu vida se verá levantada y bendecida

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