jueves, 6 de octubre de 2011

MONOLOGO


Tengo algunos conocidos que hablan solos… bastante. Les he escuchado decir decir cosas como: «¡Ooohh!La regaste. No eres más que un cabeza de chorlito.» Otros dicen cosas como: «Sigue X.» «Muy bien. Ya está listo», o «¡Vamos, X! Seguro que puedes descifrar esto.»
Los psicólogos lo llaman monólogo.
Escuchar lo que nos decimos a nosotros mismos, ya sea en voz alta o en silencio, nos puede ayudar a tener un mejor control de nuestras vidas. Esto es especialmente cierto si decimos cosas negativas o derrotistas. Podemos
alentarnos a nosotros mismos y darnos esperanza respondiendo a nuestro monólogo con versículos de la Palabra de Dios. He aquí sus promesas para algunos de los monólogos más comunes.

«No puedo.»
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).
«Estoy demasiado cansado.»
… yo os haré descansar (Mateo 11:28).
«No sé qué hacer.»
De Jehová son los pasos del hombre… (Proverbios 20:24).
«Es imposible.»
Lo que es imposible para los hombres… (Lucas 18:27).
«Las cosas nunca salen bien.»
Sabemos, además, que a los que aman a Dios… (Romanos 8:28).
«Tengo miedo de decir algo.»
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía… (2 Timoteo 1:7).
«Estoy completamente solo.»
… «No te desampararé ni te dejaré» (Hebreos 13:5).
«Estoy frustrado y preocupado.»
Echad toda vuestra ansiedad sobre él… (1 Pedro 5:7).

Hemos oído decir que no hay nada de malo en hablar solo, pero si empezamos a
contestarnos nosotros mismos, nos meteremos en problemas. Así que cuando
hablemos solos, busquemos las respuestas en la Biblia. La Palabra de Dios nos
animará y nos hará más semejantes a Cristo.

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