jueves, 25 de agosto de 2011

SANIDAD 3 DE 4


Por: Evangelista Yiye Avila
JESÚS PERDONA TODA INIQUIDAD
Pasamos al Salmo 103, verso 3. Dice la Biblia:
Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias.
 Fíjate que hay un doble promesa ahí; es muy importante considerar las dos cosas.  Estamos en el estudio de sanidad divina, pero, ¿por qué consideramos lo primero?  Mira bien por qué.  El es quien perdona todas tus iniquidades, no importa el pecado que sea, tú vienes al Señor a que te perdone y si setenta veces viene el hermano arrepentido de corazón, esas mismas veces tiene Dios que perdonarlo.  Si Dios nos reclama a nosotros que perdonemos setenta veces siete, pues mucho más El, que tiene más amor que nosotros.
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Mateo 18:21 y 22

JESÚS SANA TODA DOLENCIA
Ahora, dice la Biblia: “El que sana todas tus dolencias”.  Si te enfermas setenta veces siete, ven al Señor que tiene que sanarte setenta veces siete también.  Es lo mismo porque el que llevó el pecado, también llevó la enfermedad, por lo tanto, si tú tienes fe para cuando fallas, venir al Señor y decirle, perdóname, ten fe para cuando viene el diablo y te pone una enfermedad, decir: “Aquí estoy para que me sanes”.  Sí, porque tenemos más fe para pedir perdón por el pecado que cometimos que para la sanidad.  ¿Qué es lo que pasa? Si cuando hay un pecado, o hay una falta, venimos al Señor y lloramos, y el Señor nos perdona instantáneamente, ¿por qué cuando viene la enfermedad corremos para el médico? ¿Por qué entonces no vamos al Señor también? ¿No es acaso lo mismo?  ES la misma promesa.
    
Observa lo que dice arriba, en el verso dos del mismo salmo.  Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios, salmo 103:2.  Habla: como diciéndonos, no te olvides que el que perdona soy yo, pero tampoco olvides de que el sanador de mi pueblo, soy yo.  Sin embargo, multitud de cristianos, si pecan, se tiran al piso a gritar delante de Dios por eso, pero y por qué cuando se enferman no se ponen a gritar también delante de Dios y se levantan sanos dando: ¡Gloria a Dios! Y reprenden un diablo mentiroso y traidor.  Quiere decir que falta fe.

2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.  3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;  4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias  Salmos 103:2-4 

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