viernes, 25 de diciembre de 2009

Un Regalo Adecuado


Un niño estaba algo sorprendido por todo el intercambio de regalos después de la cena de Navidad, por cuanto le habían enseñado en la escuela dominical que aunque no era la fecha las personas festejaban en este mes el cumpleaños del Salvador. Finalmente, luego de un largo período de silencio, preguntó, «Mami, ¿cuándo vamos a darle Su regalo a Jesús? ¡Creí que era Su cumpleaños!»
¿Extraño, no es cierto, que la mayoría de nosotros les damos regalos a todos excepto a Aquél cuyo cumpleaños celebramos. Una buena pregunta que podríamos hacernos es ésta: ¿Qué voy a darle al Señor Jesús esta Navidad? Si ya eres creyente o si nunca has confiado en Él como tu Salvador, lo que Él más desea de ti es un corazón que cree. ¿Por qué no poner nuestra fe en la muerte expiatoria en la cruz de Jesús para que podamos ser salvados de nuestros pecados?
Si por fe ya conoces a Cristo como tu Salvador, entonces lo más maravilloso que puedes hacer esta Navidad es darle a Dios el único regalo que Él más desea recibir de ti - tu cuerpo (Romanos 12:1).
Nuestros cuerpos han de ser usados para los propósitos de Dios. Debido a que hemos aceptado el regalo de la salvación de parte de Él, lo único razonable es que debamos presentarnos a nosotros mismos al Padre. Cuando nos entregamos.
 ¡Demos el único regalo de Navidad que verdaderamente es adecuado para la ocasión!

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