sábado, 2 de enero de 2010

Escape Del Miedo


En nuestro mundo cada vez más peligroso, piensa en todo aquello a lo que tenemos que temer: amenazas terroristas que no presagian nada bueno, tasas de criminalidad aterradoras, políticos corruptos, desastres naturales cada vez mayores, crisis de energía aleccionadoras, . . . Dios.
Sí, Dios. ¿Irónico, no es cierto que en un mundo lleno de cosas atemorizantes, la única fuente de nuestro refugio y seguridad es también Aquél a quien se nos manda temer?
Considera las palabras de Salomón: «En el temor del SEÑOR hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.» (Proverbios 14:26). Luego considera el versículo que le sigue: «El temor del SEÑOR es fuente de vida.»
Tratamos de evitar las cosas atemorizantes de la vida porque interrumpen nuestra paz. Pero se nos dice que vayamos hacia el temor - el temor de Dios. Para aquéllos que «teméis al SEÑOR, . . . El es vuestra ayuda y vuestro escudo» (Salmo 115:11).
Nuestra fe en Dios nos puede librar de los temores del mundo (Salmo 23:4) - pero sólo porque nuestra fe se apoya en un temor que es diferente al temor del mundo. Proverbios 29:25 dice, «El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro.»
Temer a Dios es percibir Su carácter de imponente. Cuando reconocemos esa grandeza y confiamos en Él, ya no queremos pecar contra Él. Dios se convierte en nuestro refugio de los temores de este mundo. En Él encontramos paz

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